Hoy publiqué mi blog en las redes sociales. Al principio, me emocionó hacerlo, pero pronto llegaron las dudas, el miedo y las inseguridades. Empecé a preocuparme por lo que pensarían las personas que me conocen al compartir tan abiertamente mis emociones y pensamientos. Sé que lo que escribo es solo una parte de mí, que no me define por completo, pero al mismo tiempo me estoy mostrando vulnerable, desnuda. La idea de ser juzgada me da miedo, me hace sentir expuesta. Pero sé que esa preocupación está más en mi cabeza que en la realidad.
¿Qué importa lo que piensen los demás si a mí me gusta y me emociona? Lo hago por mí, porque este espacio es mío y lo comparto por y para mi. Al contar mi historia, estoy tomando el control de mi propia narrativa. Y por fin entiendo que la autenticidad es un poder inmenso. Nadie tiene derecho a escribir mi historia más que yo. Eso es algo que me costó aprender, y a la vez, entenderlo me da un peso enorme: soy la autora de mi vida, puedo darle los giros que quiera, ponerle el drama o la emoción que desee. Depende de mí y de nadie más.
La vulnerabilidad es aterradora, sí. Nos enfrenta al miedo del rechazo, al juicio de los demás, pero es también en esa vulnerabilidad donde ocurre la conexión más profunda. Cuando compartimos lo más auténtico de nosotros, a veces tocamos a otras personas que están atravesando algo similar. Tal vez no siempre recibiré las respuestas que espero, pero lo que escribo tiene un valor inmenso porque es mi verdad. Y eso, eso no se puede negar.
Este miedo, aunque real, es solo una parte del proceso. La inseguridad y el miedo al juicio surgen cuando nos aventuramos fuera de nuestra zona de confort, pero el hecho de que lo haya hecho, y que siga siendo fiel a mi narrativa, es lo que realmente muestra mi fortaleza.
La escritura también me está enseñando a aceptarme tal como soy, con mis inseguridades, mis miedos y mis momentos de duda. A veces, pensaba que tenía que ser perfecta para poder compartir algo con el mundo, pero ahora me doy cuenta de que la imperfección también tiene su belleza. En esta vulnerabilidad, en este proceso de mostrarme tal cual soy, encuentro una forma de liberarme de lo que me frena.
Cada palabra escrita, cada pensamiento compartido, me acerca un poco más a lo que busco. Y aunque no siempre sea fácil, sé que este camino de ser auténtica y honesta conmigo misma es el que me llevará a donde quiero estar.

Deja un comentario